Al iniciarse el siglo XX, Rusia se consideraba, desde un punto de vista
político, un sistema monárquico absolutista ya que el poder político se
encontraba en manos del Zar Nicolás II. La economía de Rusia se basaba
fundamentalmente en la agricultura, el 85% de la población se dedicaba al campo
y sus condiciones de trabajo eran deplorables. En el otro extremo la minoría de
acaparaba la tierra y se negaba a efectuar mejoras en la producción. Existía
desigualdad social en la cual se demandaba que se repartieran las tierras de
los campesinos ricos y de los pobres. A finales del siglo XIX esta región de
Europa ya había sido alcanzada por la entrada de capitales franceses e ingleses
siendo así que la industrialización se presentaba vertiginoso, principalmente
en Moscú, San Petersburgo y Bakú. El pequeño sector burgués planeaba un proceso
para eliminar la aristocracia para la expansión industrial, comercial y
agrícola. A causa de esto los campesinos y obreros comenzaron a manifestar su
descontento hacia el régimen zarista. Ocasionando la movilización obrera mas
importante, en enero los obreros y campesinos fueron ala palacio imperial para
que les pagaran sus salarios, pero la respuesta monárquica consistió en un
ordena la policía para detener a los trabajadores, ocasionando muchas muertes,
por tanto a este hecho se le llamo “domingo sangriento”. A ese descontento
contra las prerrogativas que el zar tenia para los rusos, se unieron soldados y
marinos. Después se creó la Asamblea Consultiva –Duma-.
Todo se complico mas cuando Rusia entro en la primera guerra mundial, en
1914. Se formaron dos corrientes los bolcheviques y los mencheviques; los
mencheviques, pretendían eliminar a la nobleza y los bolcheviques, eran los
campesinos , su lema era “paz, pan y tierra.
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